La luz del baño

martes, 10 de diciembre de 2024


Una de las tres luces que tengo en el baño funciona mal.

Bah, no es que no alumbre, de hecho las luces están prendidas o apagadas, no hay un término medio en donde den menos luz. Funcionan o no.
A esta le sucede algo extraño, porque cuando entro al baño y prendo la luz, a veces, al cabo de unos segundos, se apaga. Entonces manipulo, con cautela, el portalámparas, hasta que vuelve a encender.

Tal vez al cabo de un rato vuelve a titilar, pero no se apaga.

Lo extraño es, que al otro día, la secuencia se repite exacta. Enciendo la luz, pasan segundos ( o minutos) , se apaga la lámpara problemática. Toco el mecanismo en cuestión y ella vuelve a prender.

Titila un poco, pero no se apaga.

Hubo un día particular, en donde al tocar la tecla ni siquiera prendió. Me preocupé por un segundo, entonces llevé a cabo la maniobra habitual, pero no resultó.
:-"Listo!, se quemó esta mierda", supe exclamar en un tono primo hermano de la molestia, pero con conocimiento de que algún día iba a ser esbozado al aire, en ese baño.
Dónde había quedado la magia del ritual que volvía a encenderte? pensé.

Volví a probar una vez más, sin éxito. Resignado a tener que comprar otra. Tarea que, al haber dos luces más, me regalé posponer.

Sin embargo algo pasó, porque esa noche, antes de entrar a ducharme, la luz del baño brilló como siempre, con las tres lámparas en composé.
Me dio gracia! y alegría, no esta muerto quien pelea! . Procuré no tocar nada puesto que tal vez, esa sea la posición justa en donde todo funciona a la perfección, y me fui a dormir feliz.

Al otro día la luz, casi como en otras épocas que habían sido rápidamente olvidadas, se apagó a los pocos segundos y resucitó con el toqueteo del portacoso.

Qué macumba esta lámpara de mierda, pensé, si yo no la toco para nada, ni yo ni nadie, porque vivo solo. Salvo que la muevan los fantasmas, o alguna disociación mía que me lo haga a propósito porque le divierte verme medio desnudo, descalzo, tocando un portalámparas con 220V.

Qué es lo que tengo yo, con esa lámpara, que no la reemplazo..que me entrego ciegamente a poner en riesgo mi vida, sabiendo que el acto suicida solo me dará luz un rato más.

Tal vez es más fácil comprar otra y al carajo.
Pero puede ser que el problema no sea la lámpara..y yo me quede, en ese caso, si estos versos.
Que me permiten hablar de vos, disfrazada. 

El Fútbol

martes, 8 de octubre de 2024


De chico soñaba con meter el gol que defina el partido.

Fantaseaba con preguntarle, a la chica que me gustaba, si quería ser mi novia en el recreo y que me diga que Si.

Me dolía que me elijan útlimo cuando se armaban los equipos,

también me molestaba verla pasear de la mano con el mas canchero de la escuela.

Cada tanto intercedía la pelota, con tanta suerte, que cuatro o cinco jugadas después terminaba entrando al arco.

A veces la encontraba sola en el kiosko y hablábamos hasta que sus amigas aparecían, y ella se iba para que no la vieran conmigo.

En casa intentaba hacer jueguitos y nunca pude lograr mas de tres seguidos.

Habré escrito más de cien poemas con su nombre, y jamás tuve la chanche de leerle ni uno.

Lo más cerca de la gloria que estuve, fue cuando ganamos el campeonato y salí en la misma foto en la que la copa se encontraba.

El día que el más lindo la lastimó, yo estuve ahí escuchando su llanto, dejando que sus lágrimas abracen cada rincón de mi cuerpo. 

Cada tanto mi mejor amigo me acomodaba en su equipo, él si era bueno, con las piernas y con las mujeres.

Yo no dejaba de ganar concursos literarios, pero me quedaba en la punta de la lengua su nombre al dedicar las escrituras. 

Para jugar bien al fútbol tenés que meter el cuerpo sin miedo, me decían.

Un día la traté sin el romanticismo que me envolvía, con desgano, y le gustó.

Empecé a mejorar y ya no me elegían último, era un buen defensor.

Ella me buscaba entre clases para compartir un jugo y charlar de cosas que se hablan a esa edad.

Entrenábamos después de educación física una hora más de fútbol estricto, me volví reamente bueno.

Me invitaba a su casa algunas tardes, a hacer tarea, merendar y escuchar música. La tensión era inevitable.

Un día armaron la lista de candidatos para el campeonato interescolar, solo entraban los mejores al equipo..y no entré.
El sueño hecho pedazos como cuando la vi aquella tarde en la plaza, a los besos con el que hacía unos meses le había roto el corazón.

Después de tanto esfuerzo, no se pudo. Por qué ?

Entendí entonces, algunas cuestiones básicas de mi vida.


Hoy no me gusta el fútbol. 

Recordatorios para leer cuando la extrañes

sábado, 10 de agosto de 2024

 "No vengas en dos meses a decirme que me extrañas"

Así sonaron sus palabras secas, que tienen toda la razón del universo.



Por qué tomamos esta decisión? qué es lo primero que se siente cuando das el paso de decirle a una persona que querés, que su camino y el tuyo no van para el mismo lado en este momento.

Qué haces cuando la honestidad desemboca en una separación?

Sos honesto? o empezás a mentir?

En el momento en el que tus sentimientos abandonaron el cuerpo por la boca, se acomodó eso que hacía un mes estaba trabado, dado vuelta. Ser genuino a lo que uno siente SIEMPRE va a ser mejor que mentir.

Cuanto mas se quiere a la otra persona, mas cuesta a veces, decir la verdad (si es que esta verdad duele); pero creo también, que no hay acto de amor mas grande que salvaguardar el tiempo del otro.

Tanto amor para dar.

Tanto flamenco, y yo sin guitarra pa cantarte.



Cuando la extrañes no se lo digas, extrañala en silencio, porque nadie vuelve del camino que no tiene retorno diciendo haberlo recorrido como es debido.

Cuando la extrañes, no lo escribas en donde ella pueda leerlo, si era su deseo el que no te permitía existir en paz con tus demonios.

Cuando la extrañes, perdonala. Que te juzguen como quieran, vos siempre fuiste honesto.


No se puede vivir así, apagado y enojado para que el otro sea feliz.

No se puede Facundo.

Duele estar solo? si, claro que duele, es una daga en el pecho...pero por lo menos no lastimamos a nadie.

El fuego arde, y solo no se transforma en incendio. Al mal le gusta dejar marca, y tu ira le gustan los escombros.

Cuando la extrañes acordate porque es que tomamos esta decisión.

Qué digo cuando la extrañes como si hablara del futuro; si la extrañabas incluso antes de que se vaya...si es de esos amores que lejos no hacen bien, pero cerca te incineran.


Tanto amor, tanto flamenco.


Fui honesto

Le dije lo que sentía, fui sincero.

No puedo mentirle a ella.


Me dijo que hasta acá llegaba, no puede dar más de lo que dio, en estos términos ella no se puede quedar.


Yo me siento liviano. 

Siento que todo el dolor que tenía en el cuerpo se fue de golpe, porque pude ser honesto con lo que siento.

Ahora hay espacio para otro dolor, el de no tenerla más en mi vida; pero con esos dolores si puedo existir.


Necesito ordenarme

miércoles, 31 de julio de 2024

 Necesito escribir acá esto que en verdad es para vos, o para mí.

Te me metiste hasta en las balas. Toda mi existencia está atravesada por tu ser, y me molesta.

No se que tan poético puedo ser cuando escribo desde la verborragia del sentimiento vivo, crudo; pero es que así sucede y si no lo pongo en un papel, me va a pesar cada vez mas en el cuerpo.


A medida que tipeo siento como el nudo que tengo en el pecho afloja, y se abre un espacio para que podamos, entre nosotros, conversar lo que nos está pasando.

Cómo encontrarte si estoy tan perdido? 

Tal vez el ensayo deba llamarse : La vida con vos, la vida sin vos.

Y es que ahora te tengo, tan cerca, y me duele no saber qué hacer con todo eso. Como el sol, que de lejos da vida, y a metros te quema.

Me está doliendo no encontrar un lugar cómodo para todo este amor que siento por vos. Me molesta poder vivir toda la vida en un gris en donde no sos mía, sino del viento. Donde nos elegimos en la libertad del ser.

No estoy cómodo, todo mi cuerpo se resiste a que te quedes para siempre, porque no se estar, no sabemos estar, no se cómo hacerte feliz, cómo cuidarte, cómo quererte bien. No lo se, lo estoy descubriendo, pero cada paso que doy en la dirección del amor me retuerce el corazón.

Se supone que todo encaja cuando estás con la persona que querés, y yo a vos te quiero, me encanta estar con vos, me encanta verte sonreír, me apasiona hacerte el amor (o una variación sexual aproximada de eso). Me calma tu perfume, me resucita escucharte hablar...pero me gusta estar solo.

En mi soledad me ordeno, me trabajo, me alineo, porque en verdad nunca estoy solo.

Mi mente es un lugar, que si bien entiendo es herramental y controlada por mi espíritu, no deja de ser amplio. Habitado por entidades mías, disociaciones de mi ser, todas con mi nombre, y no todas te quieren.

Algunas me empujan con los límites de la libertad, otras con la sensación de dependencia que se genera cuando queremos demasiado, otras con el dolor que supone perder aquello que se ama, y a algunas otras directamente no les importa. Mientras yo negocio con todos ellos y con mi cuerpo, estoy anclado a sentimientos viejos que me aterran.

Ninguno de los dos tiene la culpa de lo que al otro le pasó, ni yo tengo la culpa de lo mal que te trataron, ni vos tenes la culpa de que yo no sepa quererte bien.

Y es que no lo se. Todo este tiempo estuve tratando de averiguarlo; hace un mes que ante la fricción de no verte nunca más, me dije a mí mismo: Si queremos seguir estando con ella, tenemos que aprender a quererla como corresponde, a decirle lo que sentimos y a lograr que ella se sienta protegida y querida.
No estoy pudiendo. Estoy perdido.
En el afán de querer encontrar una respuesta me doy cuenta de que puede ser que no tenga ganas de que mi vida ya no dependa de mí y dependa también de otro ser vivo.

Puede ser que no tenga ganas de dejarte entrar, aunque quiera estar con vos para siempre.
Me habita la dualidad de saber que necesito que estés en mi vida y al mismo tiempo tener que modificar mi ser para que encajes.  Porque el modo en el que nosotros nos queríamos, a vos ya no te sirve y está bien que así sea. A mí no me sirve el modo en el que nos queremos ahora, y lo peor es que no se por qué.

Tengo algunos indicios vagos, básicos, elementales, de la pulsión del deseo por la negación del mismo.
En el gris de estar juntos sin un compromiso, no tenía ganas de habitar otro cuerpo que no sea el tuyo, y no recuerdo cuando fue que empecé a sentir esa paz de querer estar solo con vos.
En cuanto nos comprometimos a estar con el otro, toda esa paz hizo un ruido tan grande, que ahora cada vez que abro los ojos, tengo que ponerle la cadena a una parte mía que necesita descubrir que hay detrás de todas las mujeres que veo. Y me asusta, me asusta ese ser que ya no soy, que fui hace muchos años, desbocado, acéfalo de sentimientos. Yo no soy así.
Y caigo en un ciclo infinito que va hacia el fondo, donde para hacerte bien necesito poder decidir sin que estemos agarrados de la mano. Y si me soltas me calmo y vuelvo a vos, pudiendo elegir vuelvo a vos cada vez; y cuando estoy con vos, me pasa todo lo escrito en estos versos. 

Otra de las cosas que no puedo sacarme de la mente es como negociar con mi soledad necesaria.
Cómo te explico que sos una de las personas con las que me quiero morir y a la vez necesito tal vez no verte por una cantidad indeterminada de tiempo? porque me estoy resolviendo y no quiero que formes parte de ese proceso.

Como aquel día, donde yo, cruzado y cegado por la ira, te alejé de mí. 

No porque fuese a hacerte daño, sino porque me quería hacer daño a mí mismo, y necesito lastimarme solo. No te quiero arrastrar a un infierno que no es tuyo, que arde dentro mío desde hace muchos años, mucho antes de que existieras en mi vida, y ahí va a seguir estando.

Parte de lo que me persigue todas las horas es que, ahora que estás adentro del círculo mas chico de mi vida, necesito entender como hacer para que no te quemes con este fuego que a mí me incinera. Que nunca dejó de arder, pero empezó a aflorar cuando alguien , vos, vino a querer apagarlo.

Vos de alguna forma viniste a enseñarme a querer, y el fuego que me da fuerza está arraigado a que el amor duele. Apagar ese fuego es matar la parte de mi mente que me hace hacer las cosas que me acercan a la muerte.  Ese fuego que me enoja es el mismo que anula el miedo en mi vida. Esa furia que habita en mí, y que me habitó durante muchos años, estaba controlada porque nunca nadie estuvo tan adentro como vos, como para pasar por la puerta del lugar donde arde un día y decir: a ver qué hay acá? y en cuanto abriste entró el oxígeno y el fuego se hizo incendio.

Necesito que este amor encaje, que no te vayas de mi vida, pero no puedo tenerte peleando esto conmigo si en el fondo lo que yo quiero es estar solo. Con vos en mi vida, pero solo. Existe esa ambigüedad? es posible esa lógica?
Me veo escribiendo esto y no lo entiendo. Si me haces tan bien, y me odio, y me enojo, porque no entiendo que me pasa, y me da mas broca, me agustio y lloro, sobre las teclas que le están dando vida a esta confesión.

No se que me pasa, no me entiendo, y si no me entiendo no funciono.

Vos merecés una mejor respuesta que : no se que me pasa, perdón.
Paso día y noche intentando resolverme y no puedo, ya no se qué hacer. 

Y todos estos pensamientos intrusivos se callan cuando estamos juntos un rato, por mas de que a veces no tengamos de que hablar, o sienta que por tener piel y cariño forzamos un poco las piezas del rompecabezas para que entren donde no van, total el dibujo se ve bien desde lejos. 

Yo se que te puedo querer bien, pero si no estoy bien yo, no puedo estar bien con los demás...y no estoy bien.
Le sigo dando vueltas a este ensayo que no termina, porque no me quiero sentar con vos a decirte que no te quiero hacer perder el tiempo, me rehuso histéricamente a que no formes más parte de mi vida; pero así cerca, en este nuevo contrato que armamos, se me están yendo todos los sentimientos de las manos y no lo puedo controlar. Yo quiero estar con vos, pero todo mi cuerpo no me deja.

Y otra vez me quedo sin final para estos versos...

Qué hacemos? porque yo solo no puedo tomar decisiones con dolor. 

Viernes 26 de abril - Luna en Escorpio

viernes, 26 de abril de 2024

 Llueve, aunque parece que el sol asoma muy de fondo, detrás del gris y las nubes.

El agua se achispa un poco más sobre mi balcón. Por momentos baila, cae suave, acelera y vuelve a bailar.



Quiero tomarme unos minutos para entrar en trance conmigo mismo, conectarme con el pasado y volver a abrir los ojos. Esta parte siempre me cuesta, porque bajo de peso, pierdo fuerza, me olvido de algunas cosas. Vuelvo a ese que era, a esos vientos. El clima era otro, y no hablo del día puntual, sino de la temperatura general del mundo. Hacía un poco más de calor en los veranos, y más frío en los inviernos.
En aquella época la calle tenía otro ritmo, las hojas de los árboles caían de otra manera, como si la trazada del aire se hubiese modificado con los años.

26 de Abril, del 2013.


Si yo supiese cuantas veces voy a hablar sobre este día en el futuro. Lo viviría con más atención. Pero ha venido a mí una suerte de magia mística.
Mientras respondía unos mails en la oficina sentí una energía particular, dentro mío, arriba de estómago, abajo del esternón. En ese lugar donde se ubica la angustia, detecté un movimiento y me apagué. Instantáneamente me desmayé en la silla de mi escritorio, de esa empresa en la calle San Lorenzo.
Mis 65Kg de peso corporal tambalearon hacia adelante, y con lo último que me quedaba pude tirarme hacia el respaldo, donde quedé rendido, pálido, apagado.

A los pocos segundos volví, bajé, fui al baño a lavarme la cara y me volví a sentar en mi escritorio. Sabía algo nuevo.

Es difícil de explicar, mucho más con palabras. Me vi a mí mismo.

No del verbo del espejo, sino a mí, otro ser. Mi yo del futuro. 

Sin hablarnos entendimos los dos que habitábamos una singularidad del espacio tiempo, donde todo ya había sucedido. La línea de la vida, el nacimiento, ella y la muerte. Podíamos observar todos los sucesos juntos, estirarlos, separarlos, subirlos, bajarlos. Yo con temor, mi otro yo, mas viejo, con soltura.


Dónde estamos? le pregunté.

En ningún lado, fue la respuesta. Los seres terrenales y esa necesidad de llevar a la lógica geográfica todo lo que les sucede. Dónde? cuándo? cómo? No importa.

Vos sos yo verdad? pero más viejo.

Efectivamente, once años mas viejo para ser exactos.

Qué pasa en once años? por alguna razón apareciste ahora? 

Nada pasa en once años, y todo pasa en once años. Si buscas en el fondo de tu ser te vas a dar cuenta de que siempre supiste ver el futuro; solo que hay cosas dentro tuyo que, para que no pierdas la cabeza, acomodan la clarividencia para que seas feliz.

A qué viniste entonces? para qué estamos acá?

En unas horas vas a vivir el momento mas feliz de tu existencia, por lo menos la existencia que se comprende entre el año cero y mi edad. Después va a venir el dolor y un poco mas tarde todos los años de sufrimiento. Vos no lo sabes, yo tampoco te lo puedo contar.
Estamos acá para que sepas que te vas a morir. Un ratito igual, pocos minutos, pero te vas a morir.
Los médicos van a decirte que fue un pre-infarto; aunque la verdad es que años después, con estudios y demás, van a descubrir que se te desconectó uno de esos cables que mandan la energía a todos lados. El espíritu se te va a separar del cuerpo, no va a haber muerte cerebral, va a volver y va a estar todo en orden. Faltan unos meses igual, pero quería que lo sepas.

Algo más que me quieras contar? sigo sin entender nada.

Todo lo que te cuente va a ser olvidado en cuanto vuelvas, pero es importante decirlo, para que quede escrito en algún lado. Vas a vivir con un sentimiento adentro, que te va a ayudar a vencer y sobrellevar muchas cosas. Vas a saber que volviste de la muerte. 




Quise preguntarle mas pero abrí los ojos en mi oficina nuevamente. Me preparé un café e intenté asimilar qué era lo que había sucedido. Una secuencia extraña. Por supuesto no recordaba nada.
Con el diario del lunes les cuento que tampoco me sentía poderoso, ni empoderado, ni con poderes místicos, para mí había sido solo un mareo.
Esa tarde pasó lo que pasó. Esa noche pasó lo que pasó. Ese año pasó lo que pasó, y los años que vinieron sucedieron como sucedieron.

Durante todo ese tiempo hasta hoy, sentí que me acompañaba un halo interno de emociones. Un estado del ser, un coraje. Y me pregunto, quién habrá sembrado esto en mí? a quién le tengo que agradecer esta convicción? 

Y escribiendo esto me doy cuenta de que somos nosotros, los que forjamos nuestro destino, pero mas importante aún: somos nosotros, quienes viajamos a nuestro pasado para cuidarnos. Y no se confundan, que aún sabiendo todo sobre el futuro, dejamos que el pasado transcurra como fue, no movemos ninguna piedra, no paramos ningún golpe. Eso que nos duele, es el motor de lo que nos transforma.

Tengo algunas preguntas

viernes, 22 de marzo de 2024

Cuando empieza el otoño, las primeras hojas en caer son de los árboles, o nuestras?

En dónde se guarda todo este dolor?

Cuánto hay que sufrir para darse cuenta?

Por qué siempre queremos un poco más? 

Ese poco más, a veces, nos cuesta la vida.

Cómo te olvido? si me pediste que no lo haga.

Cómo me cuido? si no vas a estar.

Como duele cuando el mensaje de "llegué a casa" se queda sin destinatario.

Cómo escucho música? si te encuentro en todas las canciones.

Cómo escribo sin escribir sobre vos? 

Cómo hago para vivir? si cada respiro que doy expulsa un gramo de aire que me separa aún más de tu cuerpo. Si tengo la mente tatuada de recuerdos tuyos. Si tengo mi casa empapelada con tu sonrisa y mis noches mas oscuras mojadas con tus lágrimas. Con mi cuerpo surcado por la traza de tus caricias. 

Cómo hago...para verte con otro.