Casa 12

martes, 28 de noviembre de 2023

 El hielo de la muerte.





Tengo frío, siento como me hundo en la profundidad del recuerdo. Yo estuve ahí, o bueno, todos estuvimos, yo y mis otros yo, de otros tiempos, de otras eras.

No es la primera vez que sucede, ni la última, es una batalla, el final de un algo, el principio de un otro.

La helada, el mármol congelado de los templos rotos. Odín ya viejo, luchando con la muerte y el paso del tiempo que lo vienen a reclamar a él, al supuesto inmortal que no puede morir. Los cuervos rondando, atestiguando, Loki en sus versiones, la justicia pidiendo ayuda, el hijo pródigo muerto, el ragnarock, el fin del mundo. La bóveda celeste danzando y el mundo conocido envuelto en fuego y hielo.

Armagedón, apocalipsis. Pero Jesús está muerto, Dios no puede pararse del dolor inevitable y la muerte, su vieja amiga, lo sostiene para que no sucumba. Ella también carga la cruz del rey de los judíos, pesada.

El arcángel Gabriel sosteniendo la pluma con la cual nace el nuevo mundo. Se reescribe el destino del universo de nuevo. Otra era, otro hielo. Los cuervos, el ser humano, buscando una pizca de carne que halle muerta en el caos que quedó, intentando entender un poco, aunque sea un poco.

Yo estuve ahí, yo lo vi, todos los vimos. Vuelvo a tener frío.

Estoy rezando en un templo, grande, su techo lejano, su eco eterno. Las columnas inabrazables, frías. La luz de la entrada y la luz de las velas. Las nubes llegan, el fuego tiembla, el silencio se vuelve profundo, estoy solo en el templo, nadie reza conmigo.

Me asomo a la entrada, nada hay a lo lejos, ni gente, ni hielo, pero hace frío. Mas lejos algo en fuego, casi tan lejos que no puedo verlo, pero lo sé, no por el humo; pero lo sé.

Siento el ruido de otro templo, el mas cercano, cuyo techo se desmorona de las columnas externas hacia adentro, aplasta todo en segundos, y el poco polvo crea una nube de dolor que embarra las escaleras. Ya no hay sol y me doy vuelta, para volver a entrar a mi templo; al que me acoge, y siento que no puedo. Entonces vuelo.



Pasó tiempo, mucho tiempo, algunas semanas, tal vez meses. Camino solo en el desierto de nieve. No queda nadie en el mundo. No tengo frío, puedo seguir caminando, pero a dónde? con qué rumbo?

Quién es aquel que está muerto? Entonces ahora se a donde fue toda el agua del diluvio, el que hizo que Noé ponga a los animales en el arca. El agua del diluvio a dónde fue? a los glaciares, es este hielo. Se donde estoy. En el principio , en el fin del mundo, pero en el principio.
Es mi deber entonces construir un faro para los venideros, los que vendrán después de mí.


Vuelvo a hoy, a este plano en donde yo escribo y vos lees. La victoria sostiene una pluma con la cual escribe los versos de la guerra. El viejo, la muerte, dos caras de lo mismo, dos viejos amigos. Èl es un maestro. Otra vez Dios. otra vez yo. Por qué el borravino tan cerca? por qué la muerte tan afín con el creador? pero claro, si en los extremos los opuestos se unen. Si el final es el principio. Y la victoria con su pluma y alguien muerto, siempre un muerto. Algo hay que perder, para poder trazar más palabras en el rumbo de la historia. Perder? transmutar? dejar ir el peso para estar más livianos, para poder dibujar. Vuelvo a tener frío, vuelvo a rezar, todo empieza de nuevo.

Necesito escribir

lunes, 28 de agosto de 2023

 Cuanto tiempo sin vernos por un ensayo con estos tintes.

Pero es que escribir es exorcizar el dolor, hacer que éste se mueva del lugar en el que se encuentra (que por ahora es dentro nuestro) y ponerlo en un recipiente externo (éstos textos). De ahí en mas, cada uno a lo que guste, analizarlo o volverlo a tomar.

Como duele... a esta altura el enojo ya es angustia. Me ata la garganta y no puedo ni conversarlo. Es como un agujero negro arriba del estómago. Un sentimiento del tamaño de un planeta, pesado, áspero, resentido.

Pero quién soy yo para ir en contra de lo que el universo quiere? Después de todo, el pasado siempre nos vuelve a buscar. Hoy elijo perder, es lo poco que puedo decidir sobre esta tristeza. 


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36 horas después.

Ver el futuro tiene sus ventajas, ver el futuro tiene sus miserias.


Hay un momento en donde se cruza un punto de no retorno. Después de eso viene una decisión y luego todo termina decantando indefectiblemente al dolor. Lo único que separa a los sucesos  A,B,C, es el tiempo, pero todos los puntos de esta línea temporal ya están escritos.


Hoy ya pasamos el punto de no retorno y el momento de decidir. La decisión fue mía y el punto de no retorno fue atravesado por otra gente. Solo queda esperar el dolor.


No deja de sorprenderme la certitud matemática con la que se maneja el universo, con su balance, con su forma de enseñarnos. Claro está que ninguna acción permanece sin bendición ni culpa, sea cual fuere su distancia con el presente, todo en algún punto siempre se acomoda. Y en este acomodo a mí me toca sufrir.


Lo vi venir a contarme, con sus ojos brillantes, lleno de alegría y entusiasmo. Convencido de que su accionar fue el correcto, pues hablado estaba con anterioridad, el plan del evento que había sucedido. Sonriendo, de oreja a oreja, hacía mucho que no lo veía tan feliz.

El nudo en mi pecho solo me permitió abrazarlo y pedirle que por favor no me cuente. 

No comprendió, por supuesto, como no iba a querer saber yo sobre eso que lo hacía tan feliz; y claramente él no lo sabe, pero a mí me estaba destruyendo. Me destruyó desde hoy hasta ese momento, y así seguirá doliendo hasta que me olvide. 

Hay otra parte de la historia que se inundó en lágrimas, y me va a preguntar por qué no hablé antes.
Mi respuesta fue (será) : porque tenías que equivocarte para aprender como funciona la vida. Para encontrar el camino tenemos que perdernos,  y volver de ese camino frondoso, lastimados.

Ya no tengo pesadillas

martes, 9 de mayo de 2023

 De niño, hablamos de la edad que va entre los seis y los doce; odiaba dormir.
Me generaba furia todo el folklore que vaticinaba la hora de acostarse porque me acercaba mas a ese indómito mundo de los sueños, en donde yo vulnerable, sufría de pesadillas.

En casa de mis padres se estilaba, hace años, un aterrizaje cercano a las 22:00hs , 22:30hs como mucho. Para esos momentos ya estábamos acostados, dando las últimas vueltas en la cama antes de dormir. Reinaba el silencio y la casa se convertía en un cementerio. Aún lleno de frazadas y con comida en la panza, sentía frío. Creo que los últimos recuerdos del miedo que tengo, son esos.
Me aterrorizaban aquellos segundos en donde los ruidos ya no se escuchan y uno se hunde lentamente en la inmensidad insonora del subconsciente. Acto seguido, el dolor. Todas y cada una de las noches la turbiedad de mil historias que ya no recuerdo me tiraban del cuerpo en inimaginables formas, humanas y animales. Es un vacío inexplicable, una impotencia paralizadora; cerrar los ojos y dormirse era sinónimo de muerte.

A veces recitaba poemas que buscaba memorizar con fuerza durante el día; para tener mas líneas de texto disponibles a la noche y no dormirme tan rápido. Cantaba, para adentro, algunos de los temas que me sabía de memoria; como un cassete roto autorebobinable. Me pellizcaba los codos; pensaba en la chica que me gustaba, fantaseaba besos imaginarios y escenas de películas protagonizadas por mí. Nada servía. 

Sobre el final yo me dormía ; y el siguiente recuerdo era despertar en llanto habiendo luchado contra una serpiente gigante; o después de correr durante horas porque alguien quería matarme. Las pesadillas, tan variadas como formas de lunares existen en la dermis, no frenaban. 


Lo que me gustaban eran lo días en los que me acostaba tarde; con sueño de verdad, se ve que siempre fui propenso a dormir poco. Esas veces recuerdo desmayarme en la almohada como si no hubiese un mañana. El simple hecho de no dar vueltas para dormir, hacía que el sueño llegue naturalmente amable a mi cuerpo y me abrace en situaciones placenteras. Volar, me extasiaba volar. Era mi sueño preferido. Controlar mi cuerpo y volar por todo el mundo. Conocer lugares que yo sabía, eran reales; lugares a los que uno solo puede llegar volando.


Fui creciendo y entendí que el secreto era irse a dormir cuando uno estaba cansado.
Ahora, cada vez que me acuesto, por alguna razón sin sueño, me agarra frío; me transpiran los pies, me duele la panza y mi cuerpo revive todas las pesadillas juntas. Así de arraigados están, el acto y el recuerdo.


A qué viene todo esto? ustedes se preguntarán.


La primera vez que la besé fue el 26 de abril del 2013, en un descampado rodeado de árboles. El otoño se apoderaba de la tarde con una sutileza casi artística y los relieves de su piel desprendían la energía de todos los soles conocidos. 

Los primeros besos tienen una carga pesada y explosiva de ingredientes interesantes. Incertidumbre, deseo, amor, misterio, convicciones, dudas, tiempo, dolor, pasado, presente, futuro, formas, ritmo. Son casi como la física cuántica, con el gato vivo y muerto a la vez. Uno no sabe que va a pasar un segundo antes del primer beso, y curiosamente tampoco sabemos lo que va a pasar cuando termina. El tema es el durante. 
Durante el primer beso, el infinito existe entero en esa danza. Todo lo sucedido es en ese momento. Todo lo es, todo somos,  los espíritus enaltecen y el calor ya no quema. El invierno no existe; el ruido se apaga.
El primer beso tuerce toda ley de la física (salvo de la de la entropía, porque eventualmente el universo sigue tendiendo al caos). Esos segundos donde las bocas, que se desearon durante eternidades, se conocen; son símiles al paraíso en los ojos del creyente; a las montañas que se mueven por la fe. 

Casi sin aviso hay vertebrales que se funden con el primer beso, como amuletos. Puede ser un perfume, un objeto, un movimiento. Puede ser cualquiera el gatillo que nos transporte, en cualquier momento entre ese beso y la muerte, nuevamente a ese lugar.


El problema es cuando el beso en sí mismo, se convierte en el amuleto de un suceso posterior, doloroso, disruptivo. 

El problema del 26 de abril del 2013, fue que en las 12 horas que le continuaron a ese beso, todo iba a cambiar. Todo iba a temblar. Todo iba a arder. La tierra, ella, yo, Dios. 




Pasaron diez años...10:40:00 am iba caminando por la calle hace algunos días y observé las hojas amarillas en el suelo. Un poco guiadas por el viento, y otro poco por el destino. Me atropelló como un huracán el olor a otoño del 2013. Volví a pesar 65Kg; de pronto no escuché mas voces; hubo una pausa de silencio en el aire; como si alguien hubiese apagado la lluvia con una tecla. Me detuve, en seco, cerré los ojos para no perder lo que sea que estuviese aconteciendo.

Sentí sus brazos alrededor de mi cuerpo. Sentí su olor. Escuché el suave susurro de su voz en mis oídos; sentí el relieve de la curva de su nariz en mi frente. Volví a creer en una religión que ya no existía. Volví a vivir por un segundo, ese segundo que existe durante el primer contacto, antes y después de no saber nada; donde el infinito es finito. Y ahí me quedé

Viví una vida entera con ella en ese microtiempo. La amé en todas las formas en las que se puede amar a alguien. Disfruté cada mirada y cada verso que me dedicó en esa eternidad incorpórea; en ese big bang de emociones. La quise tanto, pero tanto, que no me quedó ya amor en el cuerpo, de tanto quererla. Y cuando cansados de querernos, felices, satisfechos, nos miramos por última vez, el reloj dio las 10:40:01..y la perdí.


Me apresuré a verificar que todo había sido un fantasía y esperé lo peor. Aguardé con coraje a todo lo que viene después del amuleto de su primer beso; me armé de frente, con los puños en alto; al terremoto inequívoco de las doce horas posteriores. Alcé la pera, miré al aire que habría frente a mí y esbocé sin titubear: VENI, DALE! como hablándole a la caja que guarda el caos que desató ella en mi vida. Siempre pasaba lo mismo; después de los besos, venía el dolor.


Pero estas vez pasó algo diferente; por primera vez en diez años, yo la pensé cansado de quererla. Cansado de buscar respuestas a preguntas que nadie hizo. La recordé en la plenitud del espíritu, en los caminos reales del amor. 

No pasó nada más, nada dolió, nada tormentoso me atrapó en la lúgubre sintonía de Buenos Aires.

Entonces entendí, que ese segundo no fue un recuerdo. Que todos los te amo habían sido reales; entendí que SI habíamos vivido mil vidas y en ese lustro de vidas nos amamos. Todo fue real, absoluto. Por primera vez en diez años, la amé desde el presente, como si ella estuviese acá. Recién diez años después pude entender el amor verdadero, y fue justamente cuando dejé de intentar entenderlo y simplemente lo sentí...

cerré los ojos una vez mas y la abracé, en el medio de la calle...

Y no tuve frío después, ni me dolió la panza.


El amor después del amor

lunes, 1 de mayo de 2023

 Suena trivial el título, pero hace unos días, el 26 de abril, se estrenó una serie en Netflix con ese mismo nombre...

Nada es casualidad en esta vida.




Ya pasó abril. Hace diez años que viene pasando, y como las mujeres que no terminan de pasar, duele (cada vez menos) en el pecho. En cada arritmia te pienso; en los abrazos que nunca nos dimos. Aunque este año es diferente, así lo decretamos y firmamos todos en conformidad, es y será diferente, porque así quedó escrito. Éste fue el último abril, y estos son los últimos versos que le escribo. Y lo digo yo, que soy un hombre sincero.



Cierro los ojos y siento como las lágrimas que quiero llorar ya fueron lloradas en otros tantos; que me han desbordado hacia adentro ; llenando agujeros, rincones que existen entre la coherencia y el olvido. Es que aún me cuesta identificar, qué de todo mi ser te pertenece, y qué porción de mi alma se murió , aquella noche.contigo.
Y es que vuelvo para atrás a recorrer ese camino una y mil veces; a correr por el relieve de tus manos en mis pómulos, vuelvo siempre. A cada hoja del otoño vuelvo siempre. Tus besos en todos los atardeceres de abril entre las 1730 y las 1800. Tu perfume en cada amarillo; en cada árbol seco; en cada silencio que hace la ciudad. Y es que Abril es el mes de la muerte; Abril, Aries y el Infierno.

Tenemos tan entrelazados los recuerdos del dolor y el amor, que casi podría decirte que me duele el cuerpo acariciándote los párpados con la boca; y al mismo tiempo amarte con el corazón entre las manos, detenido, agonizando. Y nosotros, que no extrañamos, te extrañamos. Pero ya no más; porque así quedó escrito, porque este es el último Abril.

Pasaron muchas cosas de un tiempo a esta parte; y hubo momentos en los que no me veía escribiendo estas palabras. A decir verdad, no me veía haciendo nada; el destino era la muerte, por andar matando a hierro, y el que a hierro mata...pero acá estamos, escribiendo. Sorprendidos de lo bello que es vivir muchas vidas y que Dios nos siga dando oportunidades; Anonadado, una vez mas, de poder escribir este ensayo.
Fue por allá en el 2013 cuando la vida me zamarreó tan fuerte; que pasaron mas de tres mil seiscientos días; y yo acá todavía tipeando sobre vos.

No se para que escribo, ni siquiera sé si tengo algo que decir. Fue mucho el dolor, tanto que nos transformó, nos elevó. Elegiría todo de nuevo, no cambiaría ni un minuto de esta historia. Todos las miradas que me llevaron a vos, las volvería a mirar: Me sonrío. Todas las tardes que me llevaron a vos, las volvería a vivir; y también todas las tardes después de tu amor, todo lo que pasó; estos diez años, los viviría de nuevo sin cambiarles un minuto.

Cuanto sufrimos, cuanto dolor, cuanta soledad, cuanto rencor. Que tanto tiene que aletear una mariposa para que un beso cambie una vida. Qué hubiese sido de nosotros y de vos; si te hubieses equivocado de aula. Si no te hubieses sentado donde te sentaste en aquel febrero. Si no te hubieses atado el pelo.
Qué habría sido de estas palabras y de todo lo que este blog vio desde vos en adelante. En dónde estaría si no me hubieses gustado desde el primer momento en que te vi. En qué creería si no hubiese inventado una religión cuando cruzaste la puerta? Seguiría vivo? No hablaría solo? y todas las voces? estarían acá?

Quiero saber en cuántos de todos los universos vos y yo si nos amamos para toda la vida. Quiero saber en qué versión del tiempo nuestro amor cambia al mundo! Quiero saberlo todo y a la vez, olvidarlo, para que en la incertidumbre de no saber, vuelva al pasado para repetirte; 

Quiero saber si esta vida es la mejor que nos pudo haber tocado de todas las otras; o si en algún momento ya volvimos al pasado para que no te equivoques de aula, para que no llegues tarde. Necesito tener la certeza de que alguna entidad divina obró para que nos besemos un 26 de abril; con la General Paz detenida, y el agua de todos los acantilados rompiendo contra las rocas. Vivaldi, Bach, los veinte poemas de amor; la canción desesperada. Necesito saber si realmente esto , hasta ahora, fue lo mas sano que pudo suceder.

Siento un dolor fuerte, en un lugar indescriptible del espíritu que me habla desde un futuro muy lejano y me asegura que te amamos mil veces. Y las mil veces el 27 de abril fue el mismo. Las mil veces la muerte; las mil veces el llanto; las mil veces los gritos, los vidrios rotos, la policía que nunca llegó. Las mil veces el pánico del 27, ahogados en lágrimas. Las mil veces el amor fue porque no duró lo que tenía que durar; porque no tuvo tiempo, no maduró.
Estos son los últimos versos que te escribo, pero lo hago con mucha fe.

Y es que se algunas cosas...

Así que adiós mi corazón, ya no te sufro, ya no te extraño todos los días. Ya somos felices en nuestra distancia. Gracias por todos estos años de aprendizaje; de amor, de tristeza. Te extraño y te voy a extrañar siempre. De verdad, gracias por todo.
















Por qué no puedo dejar esto escrito y dejarla ir?

:- No es momento

Ya está! ya es suficiente ! CUANTO MAS QUERES QUE SUFRA? Qué mas tiene que pasar?

:- No es la primera vez que escribimos esto, solo que no te acordás.

De qué me están hablando?

:- Tranquilo, siempre preguntas lo mismo y la respuesta siempre es la misma cuando llegamos hasta acá.

Hasta acá dónde? Cuándo?

:- A los diez años, cuando decís que es el último Abril y que estos son los últimos versos que le vas a escribir.

Y qué pasa ahora entonces? No se supone que ya está?

:- No, no está. Tenemos que volver a volver.

Volver a volver? a dónde ? no entiendo.

:- Al 2013; es importante que te vuelvas a enamorar de ella.

Pero si la estoy dejando ir! además cómo volver? qué es esta locura?

:- No es la primera vez que volvemos. Por eso el sentimiento.

Qué sentimiento?

:- El de sentir que la conoces de toda la vida

Pero entonces...

:- Si, en esta vida también volvimos

COMO VOLVER! es imposible viajar en el tiempo

:- No Facundo, no es imposible

Y entonces cómo es? cómo se hace?

:- Por eso es importante que me escuches y me hagas caso, no la olvides, necesitas seguir extrañándola, de otra manera no vamos a poder volver.

Por qué? por qué es tan importante que me siga doliendo? por qué si yo la suelto no vamos a poder volver?

:- Porque ella es el móvil que te hizo resolver la forma.

Resolver qué? la forma de qué?

:- De viajar en el tiempo.




Otra vez

lunes, 17 de octubre de 2022

 Otra vez esa sensación, de que alguien cercano va a morir. 

Allá, del otro lado del Atlántico

miércoles, 24 de agosto de 2022

Hace unas horas escribí el título de este ensayo, y ahí quedó, la hoja en blanco.

Recién hace un rato pude sentarme a escribirte lo que siento, porque estuve casi todo el día traduciendo, de un lenguaje a otro, la avalancha de sentimientos que me atropellan cuando pienso que estás lejos.

Antes de que nos pongamos a vaticinar el resultado de estos versos, te quiero adelantar algunas cosas.

1) Esto no es una carta de amor.

2) Que te extrañemos no quiere decir que no estemos felices por tu partida.

3) Sí, estamos cuidando las plantas.


Volviste a mi vida en febrero de este año, y como si el destino supiese de los ciclos lunares, te fuiste casi casi a los 6 meses clavados. No contemos el recreo del medio, aunque cada quien se va a Europa dos veces como quiere. 

Me acuerdo todavía como nos miramos la primera vez que te volví a ver; y también recuerdo habértelo comentado un tiempo después, esa tensión que había en el aire, de mirarte y que me estés mirando. Que me mires y yo estar observándote. En ese momento, solo Dios sabía lo que iba a venir después..y tal vez un poco nosotros también. El tiempo pasó, y Dios tuvo razón.

Cuando te volví a encontrar, en aquel febrero.. no eras feliz, no estabas entera, no podías dormir.

Cuando te volví a encontrar, en aquel febrero, yo era otra persona.

No pienso recapitular seis meses de nuestra historia, porque al mundo no le interesa y porque vos y yo ya la conocemos; aunque si me gustaría tocar algunos de los grandes hits, si el jurado me lo permite.

Me acuerdo cuando salimos a andar en moto y noté la primer vencida de tus ojos, cuando supiste que pegada a mi cuerpo, no importa a qué velocidad, ibas a estar mas segura que en tierra firme estando quieta.

Me acuerdo cuando te invité a casa a dormir, y caiste prácticamente el pijama, y no conforme con eso nos atachamos estrictamente al plan y solo dormimos. Me desperté hasta babeado, de lo bien que descansé, y con el brazo izquierdo totalmente desconfigurado, pues no lo largaste en toda la noche.

Recuerdo los cien cigarrillos en el balcón.

Sacar entradas para un recital en pedo.

Tengo un cuadro escrito en una agenda, que dice lo bueno / lo malo , estudio cerca, casa villurca.

La mejor tarta de verduras que me cocinaron en siglos.

Tengo un libro del miedo a la libertad, que leí pensando en que vos me lo recitabas.

Tengo la coincidencia del nombre de nuestros padres.

Tengo todos los besos que nos dimos, guardados en un cajón, y escritos en un pizarrón, todos los que nos falta darnos.

Me acuerdo de cuando movilizamos un país para conseguirte un vuelo que no saliera 10mil dólares.

El paso de baile imposible, también en pedo.

Me acuerdo de todo, y me sonrío.


Hacía años que no conocía una forma de cariño tan pura, como la nuestra. La de querernos en la impermanencia. La de estar juntos sin estar juntos; y no hablo de chongueo, vomentendé.

De verdad, hacía mucho tiempo, que no quería ni me querían así. .. Al principio pensé que yo había aparecido en tu vida para sanarte, pero sin darme cuenta, vos viniste a curar heridas abiertas. Gracias, de verdad gracias. No se cómo fue, ni en qué momento, pero un día me desperté sintiendo, que en esta impermanencia, me quería morir sabiendo que formabas parte de mi vida ( en lo posible de viejo, muy de viejo). 

Nunca imaginé, que se podía querer tanto, en tan poco tiempo. Acá venía una frase de un poema de Neruda, pero como el tiempo es oro, te dejo el primer renglón, y el poema de tarea.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche [...]


Tal vez ahora es donde el tema se pone triste y te confieso, que hacía años no lloraba, y hoy me encontré llorando, mientras cantaba. No me preguntes por qué, pero desde que te subiste a ese avión, todas las canciones me llevan a vos. No entiendo cómo te extraño tanto, es un sentimiento nuevo en mi vida, el de extrañar así. No lo se, el resto de este ensayo podría hablar de la incertidumbre que reina en mi mente al pensar en todo lo que hiciste conmigo al llegar y en lo que dejaste de mi al irte; una vez más, no quiero hablar sobre mí; pero es que aprendí a querer y a cuidar, con vos, lo que no aprendí en 30 años de vida.

Todo tenía (tiene) sentido, cuando en el caos de tu existencia sonreís y decis: pues estoy bien. Con esos ojos enormes y la carita de costado. Y de eso se trata.

Quizás toda la verboragia de estás líneas sea una excusa para preguntarte si llegaste bien, si nos vas a extrañar, si hay otro amor que te espera en el viejo continente. Si vas a volver a visitar, si nos dejás ir para allá. Seguramente lo sea, una excusa, como las mil que puedo inventar para hablarte de nuevo.

Tal vez todas estas letras se puedan resumir en un simple, cómo estás? sos feliz? preguntas a las cuales seguro ya sepa las respuestas. Hicimos todo bien, vos y yo. Y es raro saber que no vas a volver, y a la vez saber que si volvés, esto no sería lo mismo. Toda esta ausencia colabora a que yo te quiera mas de lo que debería quererte; pero así pasa cuando es tan corto el amor, y tan largo el olvido.

Me quedo tranquilo de que te abracé lo suficiente (aunque nunca es suficiente), y que te acaricié mas de la cuenta, porque quería grabarme en la mente, el sentimiento de tocarte la piel de las mejillas; de correrte el pelo de atrás de la oreja. Vamos de nuevo no entiendo, como se puede querer tanto a alguien, en tan poco tiempo.

Espero que seas feliz, yo se que si; espero que triunfes y por fin te sientas cómoda en un lugar en el mundo en donde el pasado no te persiga. Espero que cuando hablemos me digas que estás contenta, que tomes sol, que te emborraches en la playa, que te pierdas; que el viento del verano te despeine esos pelos rosas; que hagas el amor en la arena, que pintes un cuadro a la luz de la luna en alguna de las costas de España.
Espero que toda la vida que tenés por delante te llene de amor hasta los huesos; y que tengas siempre presente lo que te dije antes de que te vayas; de que no importa en qué lugar del mundo estés; si vos me necesitas, yo te voy a buscar.


Te Quiero mucho Estefanía, desde el otro lado del Atlántico.

PD: Al final, yo que digo que soy un tipo sincero, hoy te mentí.

Esta sí, era una carta de amor.




Pecados

martes, 26 de julio de 2022

Sabes por qué esto me duele tanto?

Porque sos de verdad.


Ni un invento literario, ni un sueño de media tarde.

La personificación del pecado

El calor del pleno invierno.



El fuego en la sangre,

El viento del norte.

Las olas que rompen acantilados enteros.



Poeta, impertérrita

Salvaje, fulgente.


Pecado en la tierra
Sangre creyente


Me quiero encontrar, bailando de jarana

besándote la sombra

ayer, siempre, mañana

Y que cuando una bala caiga al piso

cuando el cuchillo afiles hoy

te pregunten quien es ese!! que anda paseando con la Juana

vos les susurres que yo dije:

Un bandolero donde voy.



Ayer, hoy

sábado, 14 de mayo de 2022

 Ayer me enteré que una persona, a la cual quiero mucho, tuvo un ACV. No quise molestarlo porque él mismo comunicó que estaba muy débil, le da pánico responder los mensajes.  Hoy mis amigos safaron de un accidente mortal por 2 metros.

Hay una particularidad, entre aquellos que tuvimos que morir y no lo hicimos. La muerte ya no nos persigue, nos camina al lado. 

Hace años vivo una segunda vida, de regalo. Y si algo aprendí, es que hay que vivir tan fuerte, que el cielo no pueda bancar el quilombo que hacemos, y nos deje seguir en la tierra hasta calmarnos. Decir te quiero, abrazar, tomar ese café pendiente, no quedarse con las ganas de nada. Armar bardo, dejar de pensar, querer a tu familia, jugar con tu perro. Ser feliz, no importa qué tan bien o mal nos vaya, si total a vivir...

se aprende viviendo.


Extraño

jueves, 24 de febrero de 2022

 Que raro, siempre que vuelvo a estas páginas, es porque la ira que acompaña...



Como una nube, negra, que me sigue y llueve, mientras alrededor reina el sol. Algunas personas se dan cuenta. Sucede, existe, no es que podemos vivir sin el sentimiento iracundo; pero cuando algo lo hace asomar por la superficie, parece como si tomara aire y cobrara una fuerza sideral.

Lo siento siempre en el mismo lugar, que es todos los lugares pero centrado entre el pecho y el estómago. Está ahí, queriendo romper algo para que el ruido del desastre lo soslaye, como un trueno, cuando limpia los gritos sueltos de la ciudad.

Cuando crece, porque crece, todo tiende a hacerlo crecer. Una alarma que no suena, el tráfico de la mañana por un palo en la autopista. Alguien que se sienta en un escritorio que no le corresponde, y cuando los miras te pone cara del que va de contramano y sabe que va de contramano. Te levanta la mano, pero no se corre, sigue perpetuando el camino hasta llegar a la esquina.

Cuando necesitas que todo funcione y nada funciona, cuando sobran las palabras y nadie las dice.

Que ira me dan esos días en los que me quiero fajar con el primer gil que me mire cruzado; y eso me da mas ira, y así sigue creciendo, como en un ciclo constante de retroalimentación que ya todos sabemos donde termina.

No me gustan estas vísperas, no nos gustan.

Por suerte, y roguémosle a Dios, que no deje de llover.

Para qué?

miércoles, 10 de noviembre de 2021

 Te entregué todo, sin medida y sin temor

Hice de un capullo la más bella flor

A mí no me olvidas tomando licor

Siempre verás mis ojos cuando te hagan al amor

Ya no te extraño tus siluetas a la diestra de mi cama

Hay recuerdos flotando que en la noche me acompañan

Si tu conciencia es justa y mi presencia te reclama

Dile que no volveré, que no hace falta quien te engañepara 

Lluvia

martes, 21 de septiembre de 2021

A los pies de aquella lluvia de un enero que todavía no sucedió; me juraste a los ojos que me querías.

Al mismo tiempo todo tu ser estaba roto, y me juraste a los ojos... que me querías.

Qué tan grande habrá sido el dolor..que otra vez, el cielo llorando y nosotros lloviendo.

Cuántos rezos habrá tenido esa fe..para que no alcanzara a milagrar nuestros besos.

Sin embargo ahí vamos a estar, en una noche de verano atormentada;

A plenos besos, a puro dolor...llorando...lloviendo. 

Poemas de Catulo

viernes, 6 de agosto de 2021

 Vivamos, Lesbia mía, ¡amémonos!

Y démosles el valor de un as

A los rumores de los ancianos severos.

Los soles seguirán muriendo y volviendo a nacer;

Pero, una vez que nuestra breve luz se apague,

Sólo nos quedará una noche eterna

Que habremos de dormir.

Dame mil besos, y después cien,

Y después otros mil y otros segundos cien,

Y, sin parar, hasta llegar a mil más, y después cien.

Finalmente, cuando nos hayamos dado tantos miles,

Los dejaremos en el olvido, para no recordarlos,

Y para que nadie sienta envidia

Al saber que entre nosotros hubo tantos besos.

Hay noches

sábado, 10 de julio de 2021

 Hay noches en las que quisiera recibir un mensaje que diga: 


"Puedo ir a dormir con vos...rider?"



Un veintiséis de Abril

martes, 27 de abril de 2021

 Y quedó escrito el título, en un borrador que permaneció inalterado por mas de 24hs.


Hoy, 27, nos damos cuenta de que todo, absolutamente todo, sigue pasando por algo.


La vida son ciclos, todo es cíclico, en si mismo. Tu amor, el mío. El coraje y la calma. La valentía de animarnos a domar el viento.



Así, como tiene que ser, sin tanto texto.



Suerte

martes, 9 de marzo de 2021

 Si la suerte no te importa y el destino está en tus manos, ni miras la moneda.