Sigue la vida del otro lado

viernes, 23 de octubre de 2020

 Me desperté asfixiado, duro. Con el cuello tenso y una pesa de mil kilos en el pecho.


Muchas horas antes, en mi sueño, que fue en secuencias, corría a sacar las llaves de un auto chocado, con cuatro chicas adentro. Desesperado porque nadie hacía nada; y todo pasaba en cuadros.

Corto escena y cambio de plano, esperando para salir a no se donde, lo miro, a la persona que me cuidaba y le digo: No estoy tranquilo, siento que va a pasar algo. Me transpiraban las manos. :-" Mirá, tocá", le dije, y me acerqué; :-" Va a pasar algo, yo lo se, mirá como tengo las manos, no estoy tranquilo".

Tranquilo, me dice, no va a pasar nada.

Y yo con ese presentimiento anudado en la garganta, perceptivo a las señales del ambiente.

Hacía unas horas había tenido una reunión , con una mujer de pelo rojo, bordó, rojo sangre espesa, sesenta años. No me acuerdo de qué hablamos, quiso ofrecerme un negocio o algo así, pero no se la veía bien. De pocas palabras.

Cuando salimos del lugar en el que estábamos, caminando a la plaza de Roma, pero sabiendo que habitábamos algún lugar de Japón , por las caras y los carteles, me pasa por al lado una mujer de pelo rojo. La miré y me sonrió, con una energía muy distinta a la primera. Era ella pero no era ella, como si alguna de las dos hubiese sido una impostora, la actual o la del pasado.

:- "AHÍ ESTÁ , ES ELLA; ES ELLA, ella es el glich! es la marca " le dije, casi desesperado.

No se por qué, pero es ella, la vimos antes , te acordás? es la señal , es ella, algo va a pasar, algo va a pasar.

Él me miró, de tes oscura, tranquilo, y me dijo que me calmara, que no pasaba nada, y en 5 segundos llegó mi asesora diciendo que había averiguado todo sobre la mujer del pelo rojo. Era un impostora, hablé con alguien que jugaba a ser otra persona y recién me encontré con la persona Real, que en verdad no me conocía. Y la anterior? la del negocio? por qué se le veía tan desmejorada.

Están cerrando las fronteras, me dijo, y cuando supe lo que la mujer había hecho, que es muy fuerte para escribirlo en estos textos, me asfixié, por completo. Recuerdo caerme al piso, tenerlo cerca, ese color baldosón amarillo, grande, intentando decir que había que ir urgente a una comisaría.

Encuentro en el piso un papel con una dirección escrita en japonés, y supe instantáneamente que al estar soñando, cuando uno necesita, el sueño provee, y ahí estaba la dirección que había pedido. Pero yo seguía asfixiado, inhumanamente vivo, y muerto al mismo tiempo. 

Me desperté. Respiré como quien emerge de un minuto de silencio bajo el agua, no me podía calmar, no podía dejar de pensar, no puedo. Lloré en el auto viniendo al trabajo, por un sueño. Siento que estoy muerto escribiendo esto, que todavía estoy en mi cama, y que una parte de mi alma quedó ahí, en esa plaza, en Roma, provincia de Japón. Todavía me cuesta respirar, y no creo que los infartos tengan gusto a esto.


Otra ancla, otro sueño, otra señal. 

Hablándome de vos.

lunes, 12 de octubre de 2020

 Puede que una parte de tu interior se haya preguntado si iba a escribir sobre vos.


Y efectivamente, acá estamos. Escribiendo sobre el perfume de tu piel, en cada rincón de mi casa; en cada ángulo de mi cuerpo. En las almohadas de mi cama, y en el filo del cuchillo que guardaste en el placard. 

Ayer y hoy

viernes, 9 de octubre de 2020

 Mi Gitana en otra vida fue bruja. Ella lo sabe, yo lo se, ambos lo sabemos.


Vio el pasado, tan claro como ve hoy el futuro. Y ella me dice: " yo fui bruja, pero no se puede ser bruja dos veces, por eso ahora soy gitana". Todo termina decantando en lo mismo, seguimos caminando, girando en círculos. La vida cíclica, la astrología. Cada siete años volvemos a nacer y las almas no maduran a veces, tantas otras cansadas piden por favor. Cuándo termina de morir el alma? Mi gitana sigue tirando las cartas.


En otra vida fui bruja, me dijo, por eso a veces sueño que me ahorcan y me despierto de un tirón, sin poder respirar, con la sensación de la soga en el cuello. 

Madrugadas

lunes, 5 de octubre de 2020

Éramos, todo empezaba en la calle, como una partida de un juego animado.

Ella , o él, no recuerdo, perfila para la calle, otros dos entramos a la casa de la esquina, una mansión enorme, rota. Los dos restantes no recuerdo.
Somos dos, adentro. En todas las partidas siempre me quedo abajo, lo recordaba, ésta vez elegí subir, con ella. Le pregunté como si no entendiese, si aquella se quedaba en la calle. Me dijo que si.
Entendí que nos había tocado la casa. No sabía si había que defenderla, tomarla, no había objetivo firme.
Entramos en una habitación y ella personaje. Le digo que se acueste y descanse, que yo la cubría. Mano en guardia mirando a la puerta, iban a ser cuatro horas largas, pensé. Cuatro horas en guardia.
Estábamos armados, y sin embargo yo con los puños vendados, esperando a pegar.
Apareció el primero, y empecé a romper. 
No me acuerdo mas nada, pero quise escribirlo para que no se me vaya, como tantos otros sueños, en los que siento cuando me caigo, en donde huelo, en donde si me pegan, me duele; y me despierto, con dolor en los nudillos, con las muñecas rotas y la boca sangrando.

Dormir

jueves, 24 de septiembre de 2020

 Quiero que vengas a dormir conmigo, pero la verdad es que no estoy durmiendo casi nada.

No duermo, y no es porque no quiera...es porque no puedo.



Me paso el día desmayado, sembrando falsa energía con placebos descafeinados en el medio. Rezo cada vez que me subo a un auto, por no dormirme manejando. Y cuando llega por fin el momento de apagar la luz y acostarse, el sueño me abandona como la lluvia dejando al cielo en un chaparrón de verano.

Queda toda la calle mojada, vuelve a salir el sol, y lo que tarda en secarse es lo que tardo en dormirme.

Para cuando despierto, pasaron no más de cuatro horas, y todo vuelve a empezar.



No duermo, y no es porque no quiera...es porque no puedo.

Quiero que vengas a dormir conmigo, pero la verdad es que no estoy durmiendo casi nada.

Santa Rosa

miércoles, 26 de agosto de 2020

Podríamos decir que soy hijo de la tormenta?


Nací en luna nueva un 28 de agosto, con sol en virgo, ascendente en virgo y luna en virgo. Depende quién tire las cartas, me ha salido alguna que otra vez una ascendencia libriana, pero fueron pocas las veces.

La noche anterior a que mis ojos vieran la luz del mundo, mi vieja empezó con trabajo de parto. Todo parecía normal hasta que se dieron cuenta que el cordón umbilical estaba rodeando mi cuello y un parto normal no era viable, así que programaron una cesárea para la mañana siguiente. No se si me lo contó mi vieja o si son recuerdos uterinos, pero esa noche empezó a llover. 

Vino de golpe, sonaba un clima que vaticinaba el apocalipsis mezclado con el calorcito del verano de San Juan que se transformó en viento helado en cuestión de segundos. El cielo negro de la noche se volvió mas negro. La soledad se volvió mas sola, y la ciudad empezó a temblar.

Para cuando yo nací , cerca de las 8 de la mañana, toda la planta baja de la maternidad estaba inundada; nadie había venido a verme. No porque no quisieran, sino porque no se podía entrar. Las calles, un río. Los árboles atravesados cual vallado, toda ruta ..intransitable.

Nací solo..o bueno, con mi madre por supuesto, pero desde el momento cero, estuve solo. A modo de señal destinológica(?). Claro que pasando los días el agua mermó, y mis familiares me conocieron. Pero nada es igual al primer contacto, a las primeras 24hs de vida...estando solo. Rodeado de gente, pero solo.

Será que somos así, los hijos de las tormentas, que el caos nos tranquiliza, porque nacimos en él..como si fuese normal.

Como siempre, la lluvia calma a las bestias. 

Autor intelectual

viernes, 3 de julio de 2020


Los criminales tienen, como los artistas, la necesidad de firmar sus  obras.


Claramente nos encontramos con una encrucijada importante al momento de hacerlo, pues en los actos que van contra la ley, la identidad es el camino a la condena. Los apodos se descubren y finas máscaras nos arrebatan la libertad. Podemos cambiar de piel, hasta de nombre, pero vamos a seguir siendo nosotros.

De todas maneras ahí está, ese plan bien hecho, esperando a que lo reconozcan . A que se apropien de él como creadores, como perpetradores; reclamando un padre y no ser hijo del viento.

Análogo a las pinturas, que valen mas cuando el pintor está muerto, el robo es mas perfecto, cuando el autor está libre.


Cartas del futuro

sábado, 11 de abril de 2020


Tengo un rincón en el pecho secuestrado por tu boca,
una arritmia galopante del recuerdo de tu cuello.
Tengo en la voz una ausencia, de gritarle tu nombre a la nada,
y en la nada una audiencia ,de recuerdos tuyos, vuestros.

Tengo en los ojos cansados el desvelo de todas las madrugadas,
y en mis manos el peso de tus penas vencidas,
tengo todavía, abiertas las heridas
de extrañarte estando preso, en ésta y en otras vidas.

Tengo, tu cintura en una polaroid que cabe en el bolsillo,
Tengo el estribillo de un tema a medio terminar,
que toca un ritmo algo similar
al de fito en once y seis
"En un café se vieron por casualidad..
gitana ven, abrázame, no llores mas"

Tic tac

lunes, 30 de diciembre de 2019

Puedo escuchar como se resquebraja el papel del cigarrillo cuando lo fumo, el viento. El humo se mueve poético alrededor mío. Escucho el tic tac de mi reloj, la noche, si hago fuerza hasta la luna me susurra, y puedo sentirla.


Me distrae el ladrido de un perro, unos segundos...vuelve todo a la calma. Hay olor pasto mojado, no tanto, pero suficiente. El humo invade mas la casa, a la par del silencio.


El virginiano chequea por las dudas, y la historia siempre castigó a todos los hombres que jugaron a ser Dios.


Tic tac, gotas sueltas. 

Si cierro los ojos, me muero...no se si en vida, o muerto de muerto.

Quiero parar el tiempo...














Estigmas

lunes, 2 de diciembre de 2019

Por definición, un Estigma es una marca o señal sobrenatural que aparece en el cuerpo de algunos santos y que es signo de su participación en la pasión de Jesús. Suele aparecer durante el sueño y se hace presente al momento de despertar. 


Me hubiese gustado soñar que la abrazaba, pero no fue así; su perfume abandonó mi cuerpo el sábado por la tarde, dejando estelas de un recuerdo, que no se sabe todavía, si fue soñado, o fue cierto.
Pegó el sol en su sonrisa como el fuego del infierno, ardió, el calor de primavera, la promesa de los cuentos. Fue nuestro el tiempo, lo pedimos prestado, me pregunto de nuevo si todo fue soñado.

De nuevo me siento a conversar con los arquitectos del destino, le paso un mate al universo y sigo, hacia adelante. Como cuando en la balada del Diablo y la muerte aquel se cruza temblando como una hoja y les dice : Me parece que esta vez, me dejaron bien plantado, yo les pido fuego y del bolsillo saco una rama para convidarlos y bajo un árbol del otoño nos quedamos chamuyando. De tantos temas hablamos que ni tiempo a preguntar sobre ella tuve, así que me fui, con ese sinsabor en la boca, de haber conversado tanto, menos de lo importante, y es que, sobre algunas cuestiones destinológicas, ni pistas pueden darnos. Habrá que ser, fluir.

Me desperté, con el estigma de un abrazo suyo en el pecho. y es extraño, porque hace años, que no me abrazaban así.

Recuerdos del futuro

martes, 19 de noviembre de 2019

Como hombre de ciencia no se me permite creer en mucho en las religiones, en el ocultismo, en las magias y en el destino; pero si a fines físicos reducimos las cuestiones y, tomamos el tiempo como una variable y no como una constante, podemos llegar a concebir una zona media y santa entre lo políticamente correcto y lo eclesiásticamente acertado.


La física no ha dado aún con una definición exacta para el tiempo, es mas, si les preguntase ahora para ustedes, qué es el tiempo? muchos dirían que es una sucesión de horas, minutos y segundos, es algo que pasa, es una constante incontrolable, son los años, los relojes, otros dirán que es relativo, en fin, definiciones varias que suman pero no dan con una acertada y totalmente verídica de lo que realmente es el tiempo.


Pasa mas rápido cuando estamos con alguien que nos gusta, pasa lento cuando trabajamos de algo que no queremos, pareciera tener su propio ritmo y al ser relativo no es igual para un ser que para el otro, sin embargo, todos nuestros relojes marcan las 16:31hs en Buenos Aires Capital y las  20:31hs en Berlin. No es condición necesaria, pero si suficiente, que el tiempo sea ese y solo ese, independientemente de como vaya sucediendo.



Puesto en escena y ya pulido el tema temporal, pasamos al vivo facto de la cuestión propia del ensayo, qué , cómo no adivinarlo, tiene que ver con el tiempo..con mi tiempo.



Creo, sostengo y afirmo fervientemente la existencia de infinitas probabilidades que desmuestran que el tiempo como lo conocemos ya ha sucedido todo, y nosotros, nos movemos sobre esa variable en línea recta y hacia adelante, porque solo eso hemos aprendido con los años, a caminar sobre la línea del tiempo en un solo sentido. Si bien en los problemas de la física uno puede dictaminar cálculos a tiempo cero, a tiempo un segundo, a tiempo t cincuenta segundos, mil, dos horas, tres años y luego volverlos hacia atrás, es solo papel , puesto en un experimento que demuestre que si el auto va a cien kilómetros por hora, en una hora habrá recorrido cien kilómetros, sin tener en cuenta la aceleración inicial ni la final, suponiendo que el auto ya se encontraba a esa velocidad al momento de comenzar con el experimento. Ahora bien, no podemos hacer algo parecido en nuestro sistema real de convivencia, lease la vida que llevamos, la tierra que pisamos. Si cerramos los ojos no transformamos las 16:30 en 22:30 ni aunque quisiéramos, porque, repito, solo podemos ir hacia adelante y a la velocidad relativa de cada uno.


Ahora, si el tiempo ya sucedió todo, si todo ya pasó, y si todo está escrito, tiene tanto sentido como lo tiene el aire que respiramos y nos llena los pulmones, ver a alguien, por primera vez en tu vida, y sentir en el pecho que l@ extrañas hace millones de años. Inexplicable, pero cierto, y me pasó.

Fue en una foto, la vi, y como quien se reencuentra con alguien que creyó perdido, despertó en mi cabeza una sinapsis neuronal extraña, atípica; No sabía quién era, ni su nombre, no sabía qué le gustaba, que le molestaba, no sabía qué música escuchaba, su color favorito, no sabía nada, pero nada sobre ella; y sin embargo ahí estaba yo, extrañándola como si un abrazo suyo fuese todo lo que necesitaba para sanar mi alma destrozada, o sanar la suya, que sin saberlo recordé, que también estaba hecha pedazos.

Quedó ahí, en un momento, en una foto, y el sentimiento pasó inadvertido por mi psiquis y yo seguí con mi vida, hasta que días después se apareció frente a mí, la vi, viva, en carne y hueso, estaba ahí, era real, tan real que asustaba, y el corazón se me salía del pecho y ella tan campante sin saber que nos había unido una vida a ambos (yo tampoco lo sabía), tranquila como quien saluda al pasar a alguien que no conoce , y esa vida que nos conectó ya pasó, es parte de otras vidas o es parte del futuro y me asusta, me asustó y me asustará siempre, porque en el momento en el que la miré a los ojos, inadvertido , desbalanceado de mis ejes , aprendí a viajar en el tiempo.

Sentí todo de un tirón. El primer beso, el último, el millón de abrazos del medio. El café del domingo por la tarde, la risa en el pasto, el llanto de aquella madrugada. Sentí la lluvia que nos mojó hasta los huesos, y nos reímos de eso. Un viaje, sentí el calor, de su cuerpo junto al mío una noche de invierno donde el fuego que irradiamos era tan volcánico que los cimientos de la casa temblaban sintiendo aquel siniestro. Sentí la soledad de extrañarla en los otoños, la paz de su cabeza en mi pecho, otra vez el dolor de separarnos caminando, queriéndonos; sentí el regreso, sentí todas las veces que le cociné mientras cantaba, sentí las veces que me miró por el reflejo de la ventana, sentí los chistes, los cigarrillos sin excesos, los te quiero. Sentí sus ojos mirándome como si nada mas importara, y sentí cuando llorando ella se fue, para no volver, y ahí me quedé solo de nuevo, sintiendo, la ausencia que dejó sobre el costado derecho de mi cama. Todo eso junto sentí cuando la vi, y sin conocerla la miré a los ojos.






Escritos

lunes, 18 de noviembre de 2019





Diecinueve de Agosto

martes, 20 de agosto de 2019

Soñé que lo mataba, de nuevo.

17 de Abril

miércoles, 7 de agosto de 2019

Inhalo, profundo, aguanto el aire y exhalo.


-17/04/2019-

Probablemente nunca leas esto, pero lo quiero escribir para sacarmeló un poco del corazón, porque me hace fuerza en el pecho y siento que hoy es un día que todos vamos a recordar, por muchos años.

Quiero hablarte sobre tu viejo, sobre vos, sobre lo que se supone que significás para esta familia.


Tu papá era el tipo mas duro del mundo, me enseñó muchas de las cosas que hoy se. Con el aprendí sobre el respeto, el honor, la camaradería; aprendí a hacer negocios, a leer a la gente. Sobre la noche, sobre el día, sobre los vicios, lo que está bien, lo que está mal, la moral, la ética, el coraje. Tantas cosas pasaron estos años, los anteriores a tu llegada, que me llevaría un libro entero toda nuestra historia. Hay cosas que no querría escribir, y tantas otras que no puedo.

Tal vez él tampoco lea estas palabras, pero si éste texto es para vos, tenés que saber que no te pudo haber tocado un mejor padre que el que te tocó. Sos y serás dichosa por siempre, corre en tus venas la pasión, corre en tu sangre la sangre curtida de alguien que se cansó de pelear y decidió rendirse al amor.

Desde que estabas en la panza ya empezamos a cambiar, no solo él, sino todos, a la par. Mutamos como grupo y como amigos, nos acomodamos a las necesidades futuras y decidimos (aunque ya lo sabíamos) que eras el cambio que todos necesitábamos, y ahora acá estas, entre nosotros, tan imposible que parecía todo y llegaste, con todas las teorías hechas práctica abajo del brazo.

No quiero ahondar en el amor que te tengo sin siquiera haberte visto, ni tampoco escribir un millón de palabras cuando lo que se quiere decir excede a todo vocablo. Puedo tipear por horas, pero en el fondo no importa, lo importante sos vos, la paz, el perdón de todos nuestros pecados.

Lo que si puedo hacer es prometer, sin decirlo, porque no hace falta, ser eterno a tu familia y a lo que necesiten, vos, tu padre, y tu madre. Sos el principio y el fin de un círculo, y la vida de todo hombre cambia al ser padre. A mi no me tocó y espero que no me toque por muchos años, supongo que vendrá el momento y recibiré esas vísperas a brazos abiertos, pero por lo pronto me contenta ser feliz a través de los ojos de mis amigos, de mis hermanos.

Tu viejo es, fue y será una suerte de guía para mí, como Virgilio, porque todo el mundo necesita a alguien que lo guíe por el infierno. Se de cosas que están bien, y de acciones que están mal. Comparto con él cierta brújula que hace que nos llevemos bien y confiemos, uno en el otro. Es importante esa confianza, de ahí partieron siempre todas las acciones. Ojalá puedas verlo con los ojos con los que yo lo veo y lo aproveches, porque a diferencia mía, vos compartís su apellido, y eso te hace brava desde la cuna.

Me pregunto a mi mismo, qué hará falta para dejar la noche? tal vez tengamos que ir caminando hasta la India..y me río, porque ahora India no está tan lejos.


Anclas de libertad

No voy a mentirles, es bastante turbulento el recuerdo del sueño que quiero anclar en estos versos. Me es imposible recordar las paredes, el clima, la vestimenta, como tantas otras veces he sabido plasmar al detalle, casi perceptible a las pupilas como a las huellas dactilares. Es extraño.

Tal vez del sueño lo que mas recuerdo son las sensaciones que me generó, no tanto así la película en si misma, y es por eso, supongo, que lo tengo tan presente. Será que existe una determinada capacidad de memoria superficial en nuestro cerebro a la cual se le asigna, al despertarnos, lo que pasó durante la noche. Si grabamos mucho detalle, perdemos sensaciones; si grabamos mucha historia, perdemos detalles, y si grabamos el dolor, tal vez perdamos todo el sueño.

Como un tiro en el corazón, arrancó de golpe por el principio mas hiriente, un doble tap en el pecho, porque la primer herida es la que corta mas profundo. La vi.

No se si estábamos en la calle, o en algún lado, mi cuerpo no dimensionaba el espacio triárquico (de tres arcos) que nos rodeaba. La tuve prácticamente al lado y se que venía con prisa y frené para mirarla, porque me di cuenta que era ella con el perfil del ojo, mirando de forma periférica, como quien va corriendo y ve con el lateral una vidriera y vuelve sobre sus pasos para pararse delante de ella y verla de frente.

Exclamé su nombre en voz alta con un tono entre la exclamación y la duda, Casciari diría que ese tono se llama deseo. Quería que fuese ella, o bueno, mi subconsciente , el que estaba entretejiendo el sueño que transitaba, quiso que así fuera. Y era ella.

Me llenó una emoción interna inexplicable de reencuentro, hacía muchos años que no la veía, por lo menos 5 o 6, sino mas, y ahí estaba, una parte de mi adolescente pasado. Por supuesto que la soñé con sus facciones de aquel entonces, no sabía si en realidad se había cortado el pelo, si lo había dejado largo, si tenía algún tatuaje o tal vez alguna cicatriz nueva, todavía tibia, de esas que al tocarlas se puede llegar a adivinar el tiempo que tienen en el cuerpo. Estábamos en el presente, eso era sabido.

Me gustaría que la siguiente línea fuese: en cuanto me miró nos abrazamos como dos extraños que piden perdón. Pero no fue así. Se que me reconoció con la misma sorpresa con la que yo la ví, y mi ser, desenvolviendo un amor fundido en aras de decirle cuanto tiempo! cuanto te extrañé, qué haces por acá, qué es de tu vida, cómo estas! se abalanzó a abrazarla con la fuerza de las olas de un mar rompiendo en el acantilado, y a medio metro de ella, levantó la mano en posición de pare, se puso mas derecha y retrocedió dos pasos.

Soy yo ! le dije.
":-Ya se que sos vos", me contestó, bajando la mano pero manteniendo la distancia. No me abraces.
Se puso seria y su cara no exaltaba la sorpresa que yo esperaba, ni siquiera una mueca, como si las fibras internas de su cuerpo no se hubiesen ni movido al verme emocionado por el encuentro. Fría. Distante.

Ese es el primer dolor que el sueño grabó en el disco. Punzante, como la bala en el pecho por la espalda, la herida que mas cortó. Qué hice? por qué esta distancia? está tu pareja cerca y no te puedo abrazar? no querés que te abrace te doy la mano, tal vez tiene un mal día, me habrá confundido con otro? no lo creo, tampoco soy el ombligo del mundo, pero no se, igual no nos vamos a hacer tanto problema por un abrazo, o si? . Que dolor de todas formas, sentí un abismo que desprendió una lágrima en la almohada. LO SE. por mas que al despertar haya estado todo seco.

Hice caso a la señar de pare, como todo virginiano respetuoso y tomé mas distancia aún. Hola! cómo estas? atiné a decirle. cuánto tiempo sin verte.

Muy bien. y vos?

Yo bien, venía apurado y la verdad que no me acuerdo (porque no me acordaba) a donde iba, y te ví. Quién te puso acá? y para qué? por qué me doles tanto? si hace añares que no te pienso.

No tengo idea, me contestó, debería buscar en algún rincón de tu mente, tal vez es el deseo de querer verme y preguntarme como estoy. Pero ya sabes que estoy bien, así que todo es en vano.

Ahí me di cuenta, que había algo raro, como usualmente me pasa. Empecé a escuchar el ruido de un auto que venía a buscarme, no se si pasó por la calle o si inventé el ruido para escapar de la angustia que me generó el rechazo del abrazo y la frialdad de la mente de mi interlocutora. Acostumbrado a tanta mierda durante años imaginé que el pasado de ese entonces iba a ser un poco mas suave conmigo , y al parecer no.

Sentí como un vació de aire en el avión, volvieron a mí los jóvenes dolores de aquel tiempo, ese llanto ahogado de no entender como se movían los mecanismos sociales que me dejaban fuera del común denominador juvenil. Me sentí excluido en mi propia vida, apartado del consentimiento que construí para conmigo mismo todos estos años ; recorrió mi cuerpo la inseguridad de la edad del pavo. Me sentí solo. Me dolía. Algún artilugio cósmico habría querido que ese tipo de herida se abra dentro mio, y puede que sea porque estoy buscando respuestas en el presente cuando en realidad se esconden en los dolores (y amores) del pasado. Es verdad que uno busca la felicidad de quienes se van , este es el caso, para con ella. No se si tanto ella para conmigo, pero estimo que si, sin rencores.

Me tengo que ir, le dije, que cagada que haya sido tan corto este encuentro! me alegro que estés bien.

No le di ni un beso, tenía miedo de romper ese espacio personal amplio que había creado. Cuando me iba me dijo Facu! y me agarró de la mano. Me dio un beso en la mejilla poniendose apenas en puntas de pie, me agarró de la otra mano y me miró desde abajo, de frente a mi. Hizo desaparecer el abismo y lo convirtió en puente, con una pincelada fugaz.

Ya no había en su rostro frialdad, tenía catorce o quince años y el pelo largo como en aquel tiempo, había olor a jazmin y en una de sus muñecas una gomita de pelo color violeta con estrellas de plástico en relieve, bastante grandes. Yo vestía de blanco de repente , como hace años no lo hago. Me dio un papelito y se fue, ella antes que yo. Parecía un ticket de supermercado chino hecho bollo, así medio larguito con un papel fino. Lo puso en mi mano derecha y me la cerró.

Y me desperté. Con una mezcla horrible entre angustia e incertidumbre, a la cual no queda otra que hacerle caso; tal vez los sueños sean el universo queriendo decirnos algo, o como dije alguna vez, tal vez es el destino dejándonos ver por el agujerito de la puerta que da al otro lado , o a los otros lados, por unos segundos, son cuestiones del mas acá . Estaba en mi habitación, había poca luz en la ventana,todavía sentía su beso en mi mejilla,  tenía la mano derecha apretada y ansioso la abrí para leer lo que había en el papel, y ese fue el segundo dolor, el de comprender nuevamente, que había sido todo un sueño... que no la había visto... ni abrazado.