Poemas de Catulo

viernes, 6 de agosto de 2021

 Vivamos, Lesbia mía, ¡amémonos!

Y démosles el valor de un as

A los rumores de los ancianos severos.

Los soles seguirán muriendo y volviendo a nacer;

Pero, una vez que nuestra breve luz se apague,

Sólo nos quedará una noche eterna

Que habremos de dormir.

Dame mil besos, y después cien,

Y después otros mil y otros segundos cien,

Y, sin parar, hasta llegar a mil más, y después cien.

Finalmente, cuando nos hayamos dado tantos miles,

Los dejaremos en el olvido, para no recordarlos,

Y para que nadie sienta envidia

Al saber que entre nosotros hubo tantos besos.

Hay noches

sábado, 10 de julio de 2021

 Hay noches en las que quisiera recibir un mensaje que diga: 


"Puedo ir a dormir con vos...rider?"



Un veintiséis de Abril

martes, 27 de abril de 2021

 Y quedó escrito el título, en un borrador que permaneció inalterado por mas de 24hs.


Hoy, 27, nos damos cuenta de que todo, absolutamente todo, sigue pasando por algo.


La vida son ciclos, todo es cíclico, en si mismo. Tu amor, el mío. El coraje y la calma. La valentía de animarnos a domar el viento.



Así, como tiene que ser, sin tanto texto.



Suerte

martes, 9 de marzo de 2021

 Si la suerte no te importa y el destino está en tus manos, ni miras la moneda. 

Sigue la vida del otro lado

viernes, 23 de octubre de 2020

 Me desperté asfixiado, duro. Con el cuello tenso y una pesa de mil kilos en el pecho.


Muchas horas antes, en mi sueño, que fue en secuencias, corría a sacar las llaves de un auto chocado, con cuatro chicas adentro. Desesperado porque nadie hacía nada; y todo pasaba en cuadros.

Corto escena y cambio de plano, esperando para salir a no se donde, lo miro, a la persona que me cuidaba y le digo: No estoy tranquilo, siento que va a pasar algo. Me transpiraban las manos. :-" Mirá, tocá", le dije, y me acerqué; :-" Va a pasar algo, yo lo se, mirá como tengo las manos, no estoy tranquilo".

Tranquilo, me dice, no va a pasar nada.

Y yo con ese presentimiento anudado en la garganta, perceptivo a las señales del ambiente.

Hacía unas horas había tenido una reunión , con una mujer de pelo rojo, bordó, rojo sangre espesa, sesenta años. No me acuerdo de qué hablamos, quiso ofrecerme un negocio o algo así, pero no se la veía bien. De pocas palabras.

Cuando salimos del lugar en el que estábamos, caminando a la plaza de Roma, pero sabiendo que habitábamos algún lugar de Japón , por las caras y los carteles, me pasa por al lado una mujer de pelo rojo. La miré y me sonrió, con una energía muy distinta a la primera. Era ella pero no era ella, como si alguna de las dos hubiese sido una impostora, la actual o la del pasado.

:- "AHÍ ESTÁ , ES ELLA; ES ELLA, ella es el glich! es la marca " le dije, casi desesperado.

No se por qué, pero es ella, la vimos antes , te acordás? es la señal , es ella, algo va a pasar, algo va a pasar.

Él me miró, de tes oscura, tranquilo, y me dijo que me calmara, que no pasaba nada, y en 5 segundos llegó mi asesora diciendo que había averiguado todo sobre la mujer del pelo rojo. Era un impostora, hablé con alguien que jugaba a ser otra persona y recién me encontré con la persona Real, que en verdad no me conocía. Y la anterior? la del negocio? por qué se le veía tan desmejorada.

Están cerrando las fronteras, me dijo, y cuando supe lo que la mujer había hecho, que es muy fuerte para escribirlo en estos textos, me asfixié, por completo. Recuerdo caerme al piso, tenerlo cerca, ese color baldosón amarillo, grande, intentando decir que había que ir urgente a una comisaría.

Encuentro en el piso un papel con una dirección escrita en japonés, y supe instantáneamente que al estar soñando, cuando uno necesita, el sueño provee, y ahí estaba la dirección que había pedido. Pero yo seguía asfixiado, inhumanamente vivo, y muerto al mismo tiempo. 

Me desperté. Respiré como quien emerge de un minuto de silencio bajo el agua, no me podía calmar, no podía dejar de pensar, no puedo. Lloré en el auto viniendo al trabajo, por un sueño. Siento que estoy muerto escribiendo esto, que todavía estoy en mi cama, y que una parte de mi alma quedó ahí, en esa plaza, en Roma, provincia de Japón. Todavía me cuesta respirar, y no creo que los infartos tengan gusto a esto.


Otra ancla, otro sueño, otra señal. 

Hablándome de vos.

lunes, 12 de octubre de 2020

 Puede que una parte de tu interior se haya preguntado si iba a escribir sobre vos.


Y efectivamente, acá estamos. Escribiendo sobre el perfume de tu piel, en cada rincón de mi casa; en cada ángulo de mi cuerpo. En las almohadas de mi cama, y en el filo del cuchillo que guardaste en el placard. 

Ayer y hoy

viernes, 9 de octubre de 2020

 Mi Gitana en otra vida fue bruja. Ella lo sabe, yo lo se, ambos lo sabemos.


Vio el pasado, tan claro como ve hoy el futuro. Y ella me dice: " yo fui bruja, pero no se puede ser bruja dos veces, por eso ahora soy gitana". Todo termina decantando en lo mismo, seguimos caminando, girando en círculos. La vida cíclica, la astrología. Cada siete años volvemos a nacer y las almas no maduran a veces, tantas otras cansadas piden por favor. Cuándo termina de morir el alma? Mi gitana sigue tirando las cartas.


En otra vida fui bruja, me dijo, por eso a veces sueño que me ahorcan y me despierto de un tirón, sin poder respirar, con la sensación de la soga en el cuello. 

Madrugadas

lunes, 5 de octubre de 2020

Éramos, todo empezaba en la calle, como una partida de un juego animado.

Ella , o él, no recuerdo, perfila para la calle, otros dos entramos a la casa de la esquina, una mansión enorme, rota. Los dos restantes no recuerdo.
Somos dos, adentro. En todas las partidas siempre me quedo abajo, lo recordaba, ésta vez elegí subir, con ella. Le pregunté como si no entendiese, si aquella se quedaba en la calle. Me dijo que si.
Entendí que nos había tocado la casa. No sabía si había que defenderla, tomarla, no había objetivo firme.
Entramos en una habitación y ella personaje. Le digo que se acueste y descanse, que yo la cubría. Mano en guardia mirando a la puerta, iban a ser cuatro horas largas, pensé. Cuatro horas en guardia.
Estábamos armados, y sin embargo yo con los puños vendados, esperando a pegar.
Apareció el primero, y empecé a romper. 
No me acuerdo mas nada, pero quise escribirlo para que no se me vaya, como tantos otros sueños, en los que siento cuando me caigo, en donde huelo, en donde si me pegan, me duele; y me despierto, con dolor en los nudillos, con las muñecas rotas y la boca sangrando.

Dormir

jueves, 24 de septiembre de 2020

 Quiero que vengas a dormir conmigo, pero la verdad es que no estoy durmiendo casi nada.

No duermo, y no es porque no quiera...es porque no puedo.



Me paso el día desmayado, sembrando falsa energía con placebos descafeinados en el medio. Rezo cada vez que me subo a un auto, por no dormirme manejando. Y cuando llega por fin el momento de apagar la luz y acostarse, el sueño me abandona como la lluvia dejando al cielo en un chaparrón de verano.

Queda toda la calle mojada, vuelve a salir el sol, y lo que tarda en secarse es lo que tardo en dormirme.

Para cuando despierto, pasaron no más de cuatro horas, y todo vuelve a empezar.



No duermo, y no es porque no quiera...es porque no puedo.

Quiero que vengas a dormir conmigo, pero la verdad es que no estoy durmiendo casi nada.

Santa Rosa

miércoles, 26 de agosto de 2020

Podríamos decir que soy hijo de la tormenta?


Nací en luna nueva un 28 de agosto, con sol en virgo, ascendente en virgo y luna en virgo. Depende quién tire las cartas, me ha salido alguna que otra vez una ascendencia libriana, pero fueron pocas las veces.

La noche anterior a que mis ojos vieran la luz del mundo, mi vieja empezó con trabajo de parto. Todo parecía normal hasta que se dieron cuenta que el cordón umbilical estaba rodeando mi cuello y un parto normal no era viable, así que programaron una cesárea para la mañana siguiente. No se si me lo contó mi vieja o si son recuerdos uterinos, pero esa noche empezó a llover. 

Vino de golpe, sonaba un clima que vaticinaba el apocalipsis mezclado con el calorcito del verano de San Juan que se transformó en viento helado en cuestión de segundos. El cielo negro de la noche se volvió mas negro. La soledad se volvió mas sola, y la ciudad empezó a temblar.

Para cuando yo nací , cerca de las 8 de la mañana, toda la planta baja de la maternidad estaba inundada; nadie había venido a verme. No porque no quisieran, sino porque no se podía entrar. Las calles, un río. Los árboles atravesados cual vallado, toda ruta ..intransitable.

Nací solo..o bueno, con mi madre por supuesto, pero desde el momento cero, estuve solo. A modo de señal destinológica(?). Claro que pasando los días el agua mermó, y mis familiares me conocieron. Pero nada es igual al primer contacto, a las primeras 24hs de vida...estando solo. Rodeado de gente, pero solo.

Será que somos así, los hijos de las tormentas, que el caos nos tranquiliza, porque nacimos en él..como si fuese normal.

Como siempre, la lluvia calma a las bestias. 

Autor intelectual

viernes, 3 de julio de 2020


Los criminales tienen, como los artistas, la necesidad de firmar sus  obras.


Claramente nos encontramos con una encrucijada importante al momento de hacerlo, pues en los actos que van contra la ley, la identidad es el camino a la condena. Los apodos se descubren y finas máscaras nos arrebatan la libertad. Podemos cambiar de piel, hasta de nombre, pero vamos a seguir siendo nosotros.

De todas maneras ahí está, ese plan bien hecho, esperando a que lo reconozcan . A que se apropien de él como creadores, como perpetradores; reclamando un padre y no ser hijo del viento.

Análogo a las pinturas, que valen mas cuando el pintor está muerto, el robo es mas perfecto, cuando el autor está libre.


Cartas del futuro

sábado, 11 de abril de 2020


Tengo un rincón en el pecho secuestrado por tu boca,
una arritmia galopante del recuerdo de tu cuello.
Tengo en la voz una ausencia, de gritarle tu nombre a la nada,
y en la nada una audiencia ,de recuerdos tuyos, vuestros.

Tengo en los ojos cansados el desvelo de todas las madrugadas,
y en mis manos el peso de tus penas vencidas,
tengo todavía, abiertas las heridas
de extrañarte estando preso, en ésta y en otras vidas.

Tengo, tu cintura en una polaroid que cabe en el bolsillo,
Tengo el estribillo de un tema a medio terminar,
que toca un ritmo algo similar
al de fito en once y seis
"En un café se vieron por casualidad..
gitana ven, abrázame, no llores mas"

Tic tac

lunes, 30 de diciembre de 2019

Puedo escuchar como se resquebraja el papel del cigarrillo cuando lo fumo, el viento. El humo se mueve poético alrededor mío. Escucho el tic tac de mi reloj, la noche, si hago fuerza hasta la luna me susurra, y puedo sentirla.


Me distrae el ladrido de un perro, unos segundos...vuelve todo a la calma. Hay olor pasto mojado, no tanto, pero suficiente. El humo invade mas la casa, a la par del silencio.


El virginiano chequea por las dudas, y la historia siempre castigó a todos los hombres que jugaron a ser Dios.


Tic tac, gotas sueltas. 

Si cierro los ojos, me muero...no se si en vida, o muerto de muerto.

Quiero parar el tiempo...














Estigmas

lunes, 2 de diciembre de 2019

Por definición, un Estigma es una marca o señal sobrenatural que aparece en el cuerpo de algunos santos y que es signo de su participación en la pasión de Jesús. Suele aparecer durante el sueño y se hace presente al momento de despertar. 


Me hubiese gustado soñar que la abrazaba, pero no fue así; su perfume abandonó mi cuerpo el sábado por la tarde, dejando estelas de un recuerdo, que no se sabe todavía, si fue soñado, o fue cierto.
Pegó el sol en su sonrisa como el fuego del infierno, ardió, el calor de primavera, la promesa de los cuentos. Fue nuestro el tiempo, lo pedimos prestado, me pregunto de nuevo si todo fue soñado.

De nuevo me siento a conversar con los arquitectos del destino, le paso un mate al universo y sigo, hacia adelante. Como cuando en la balada del Diablo y la muerte aquel se cruza temblando como una hoja y les dice : Me parece que esta vez, me dejaron bien plantado, yo les pido fuego y del bolsillo saco una rama para convidarlos y bajo un árbol del otoño nos quedamos chamuyando. De tantos temas hablamos que ni tiempo a preguntar sobre ella tuve, así que me fui, con ese sinsabor en la boca, de haber conversado tanto, menos de lo importante, y es que, sobre algunas cuestiones destinológicas, ni pistas pueden darnos. Habrá que ser, fluir.

Me desperté, con el estigma de un abrazo suyo en el pecho. y es extraño, porque hace años, que no me abrazaban así.

Recuerdos del futuro

martes, 19 de noviembre de 2019

Como hombre de ciencia no se me permite creer en mucho en las religiones, en el ocultismo, en las magias y en el destino; pero si a fines físicos reducimos las cuestiones y, tomamos el tiempo como una variable y no como una constante, podemos llegar a concebir una zona media y santa entre lo políticamente correcto y lo eclesiásticamente acertado.


La física no ha dado aún con una definición exacta para el tiempo, es mas, si les preguntase ahora para ustedes, qué es el tiempo? muchos dirían que es una sucesión de horas, minutos y segundos, es algo que pasa, es una constante incontrolable, son los años, los relojes, otros dirán que es relativo, en fin, definiciones varias que suman pero no dan con una acertada y totalmente verídica de lo que realmente es el tiempo.


Pasa mas rápido cuando estamos con alguien que nos gusta, pasa lento cuando trabajamos de algo que no queremos, pareciera tener su propio ritmo y al ser relativo no es igual para un ser que para el otro, sin embargo, todos nuestros relojes marcan las 16:31hs en Buenos Aires Capital y las  20:31hs en Berlin. No es condición necesaria, pero si suficiente, que el tiempo sea ese y solo ese, independientemente de como vaya sucediendo.



Puesto en escena y ya pulido el tema temporal, pasamos al vivo facto de la cuestión propia del ensayo, qué , cómo no adivinarlo, tiene que ver con el tiempo..con mi tiempo.



Creo, sostengo y afirmo fervientemente la existencia de infinitas probabilidades que desmuestran que el tiempo como lo conocemos ya ha sucedido todo, y nosotros, nos movemos sobre esa variable en línea recta y hacia adelante, porque solo eso hemos aprendido con los años, a caminar sobre la línea del tiempo en un solo sentido. Si bien en los problemas de la física uno puede dictaminar cálculos a tiempo cero, a tiempo un segundo, a tiempo t cincuenta segundos, mil, dos horas, tres años y luego volverlos hacia atrás, es solo papel , puesto en un experimento que demuestre que si el auto va a cien kilómetros por hora, en una hora habrá recorrido cien kilómetros, sin tener en cuenta la aceleración inicial ni la final, suponiendo que el auto ya se encontraba a esa velocidad al momento de comenzar con el experimento. Ahora bien, no podemos hacer algo parecido en nuestro sistema real de convivencia, lease la vida que llevamos, la tierra que pisamos. Si cerramos los ojos no transformamos las 16:30 en 22:30 ni aunque quisiéramos, porque, repito, solo podemos ir hacia adelante y a la velocidad relativa de cada uno.


Ahora, si el tiempo ya sucedió todo, si todo ya pasó, y si todo está escrito, tiene tanto sentido como lo tiene el aire que respiramos y nos llena los pulmones, ver a alguien, por primera vez en tu vida, y sentir en el pecho que l@ extrañas hace millones de años. Inexplicable, pero cierto, y me pasó.

Fue en una foto, la vi, y como quien se reencuentra con alguien que creyó perdido, despertó en mi cabeza una sinapsis neuronal extraña, atípica; No sabía quién era, ni su nombre, no sabía qué le gustaba, que le molestaba, no sabía qué música escuchaba, su color favorito, no sabía nada, pero nada sobre ella; y sin embargo ahí estaba yo, extrañándola como si un abrazo suyo fuese todo lo que necesitaba para sanar mi alma destrozada, o sanar la suya, que sin saberlo recordé, que también estaba hecha pedazos.

Quedó ahí, en un momento, en una foto, y el sentimiento pasó inadvertido por mi psiquis y yo seguí con mi vida, hasta que días después se apareció frente a mí, la vi, viva, en carne y hueso, estaba ahí, era real, tan real que asustaba, y el corazón se me salía del pecho y ella tan campante sin saber que nos había unido una vida a ambos (yo tampoco lo sabía), tranquila como quien saluda al pasar a alguien que no conoce , y esa vida que nos conectó ya pasó, es parte de otras vidas o es parte del futuro y me asusta, me asustó y me asustará siempre, porque en el momento en el que la miré a los ojos, inadvertido , desbalanceado de mis ejes , aprendí a viajar en el tiempo.

Sentí todo de un tirón. El primer beso, el último, el millón de abrazos del medio. El café del domingo por la tarde, la risa en el pasto, el llanto de aquella madrugada. Sentí la lluvia que nos mojó hasta los huesos, y nos reímos de eso. Un viaje, sentí el calor, de su cuerpo junto al mío una noche de invierno donde el fuego que irradiamos era tan volcánico que los cimientos de la casa temblaban sintiendo aquel siniestro. Sentí la soledad de extrañarla en los otoños, la paz de su cabeza en mi pecho, otra vez el dolor de separarnos caminando, queriéndonos; sentí el regreso, sentí todas las veces que le cociné mientras cantaba, sentí las veces que me miró por el reflejo de la ventana, sentí los chistes, los cigarrillos sin excesos, los te quiero. Sentí sus ojos mirándome como si nada mas importara, y sentí cuando llorando ella se fue, para no volver, y ahí me quedé solo de nuevo, sintiendo, la ausencia que dejó sobre el costado derecho de mi cama. Todo eso junto sentí cuando la vi, y sin conocerla la miré a los ojos.